La Reforma de las Matemáticas: anticuada, inabarcable, ineficaz.
La tan jaleada Reforma de las Humanidades ha resultado ser un soneto con estrambote. Aunque los medios de comunicación han centrado su interés casi en exclusiva en la materia de Historia, la pretendida Reforma ha salpicado a casi todas las asignaturas y no sólo en lo que respecta al número de horas de cada materia. La sra. Ministra de Educación, no muy bien asesorada por cierto, ha aprovechado la ocasión para cambiar sustancialmente algunos currículos, entre ellos el de Matemáticas. La Federación Española de Sociedades de profesores de Matemáticas (FESPM), que engloba a 17 sociedades de las distintas comunidades autónomas y a más de 5.000 profesores, aplaude con entusiasmo la ampliación del número de horas de matemáticas en el primer ciclo de la ESO, que han pasado de tres a cuatro horas semanales en 1º y 2º de ESO. Pero la medida nos parece insuficiente, en 3º y 4º de la ESO los alumnos españoles seguirán con tres horas semanales, de 50 minutos por cierto, cuando hace no tantos años los alumnos de 1º de BUP, equivalente a 3º de ESO, tenían cinco horas, de 60 minutos, semanales. Curiosamente los cambios curriculares más profundos se han producido en el segundo ciclo de la ESO y en los bachilleratos, cursos en los que el número de horas permanece inalterable. El MEC ha cogido el rábano del fracaso escolar en matemáticas por las hojas y ha decidido que para que los alumnos que terminen la Enseñanza Secundaria Obligatoria sepan más matemáticas la mejor solución es ampliar los contenidos de los programas. Más o menos como aquel médico que recetó a un indigente para curar su anemia una dieta a base de mariscos y chuletones de ternera de Ávila. En varios seminarios de expertos realizados por la FESPM y en reuniones con otras Sociedades de Matemáticas, cuyas conclusiones se han remitido siempre al MEC, sin obtener ninguna respuesta por cierto, siempre se ha planteado que la solución del problema no radicaba precisamente en los contenidos curriculares, sino en los medios, entre ellos el número de horas, para conseguir que los alumnos adquiriesen esos conocimientos. Ahora el MEC, a través de los tan clandestinos por poco consultados reales decretos que fijan los contenidos de la ESO y los Bachilleratos, nos brinda la solución mágica, la misma que el médico al mendigo: saben poco... aumentamos los contenidos, conceptuales por supuesto. Si hubiesen recogido el clamor del profesorado sabrían que el problema radica en que con las horas actuales es ya imposible abordar con solvencia los contenidos propuestos en la LOGSE. ¿Qué reforma de contenidos plantean?
Anticuada: Un programa similar al de los años 70 pero con menos horas. Con el pretexto de una formulación más rigurosa de objetivos por cursos y contenidos, los asesores ministeriales no han elaborado un nuevo currículo; se han limitado a hacer una declaración programática de contenidos conceptuales. Curiosamente han desaparecido en los reales decretos cualquier referencia a contenidos procedimentales y de actitudes, sin ninguna alusión a aspectos metodológicos y a los principios pedagógicos que inspiran los cambios propuestos. Y curiosamente les ha salido un programa, que no un currículo, sospechosamente parecido a los programas de la Ley del 70, eso sí, con un lenguaje pretendidamente moderno con coletillas de aplicación a la vida cotidiana. Por cierto, ¿cómo se aplican la suma, resta y multiplicación de polinomios a situaciones de la vida cotidiana?, ¿y los logaritmos neperianos?
Inabarcable: No sólo se mantienen sino que se amplían los contenidos en el segundo ciclo de la ESO, incorporando en cuarto curso algunos que en la actualidad se impartían en bachillerato. Y todo ello con tres horas semanales por curso, ¡ah! e incorporando las nuevas tecnologías, ordenadores, internet... Confiamos que la ausencia de referencias metodológicas en el real decreto se deba a que el MEC está preparando algún documento específico sobre orientaciones para desarrollar ese programa en unas aulas en que la obligatoriedad de la enseñanza ha multiplicado la diversidad del alumnado a extremos insospechados. El manual de los milagros.
Ineficaz:¿Qué matemáticas necesitará el ciudadano del siglo XXI? Seguramente nadie tiene la respuesta y quizás la respuesta no sea tan simple como una mera tabla de conceptos matemáticos enlazados unos con otros a través de la argamasa del "rigor" que según el decreto de bachillerato de Ciencias de la Naturaleza y la Salud conforman y dan estructura a la matemática misma (sic). Probablemente la llave del problema esté más en el campo de la formación de actitudes positivas en los alumnos desarrollando en ellos la capacidad de enfrentarse a situaciones y conocimientos nuevos con las herramientas procedimentales y las actitudes adecuadas: confianza en sus propias habilidades y conocimientos, hábitos de investigación de problemas nuevos...
Lo que sí es seguro es que la respuesta no está en el pasado. Los programas de matemáticas de los años 70, a los que tanto se parecen las propuestas de esta reforma, han producido varias generaciones de incultos matemáticos, de gente que al terminar el antiguo BUP es incapaz de descifrar su nómina, o de personas que abiertamente declaran su "odio" a las matemáticas. Son las víctimas de unas personas, que seguramente con toda la buena voluntad del mundo, confundieron la epistemología de las matemáticas con su didáctica, que pensaron que todos los jóvenes necesitaban las matemáticas que se exigen para seguir la carrera de Matemáticas o una ingeniería, aunque al final sólo una minoría acabase en esos estudios, que llevados por la presión de la universidad (habría que plantearse si en todos los estudios) universitarios se necesitan las mismas matemáticas) secuestraron a esas generaciones no sólo los instrumentos matemáticos para desenvolverse en su vida cotidiana, sino algo mucho más importante, el amor a las matemáticas. La FESPM considera que la educación matemática no pueden ser tratada como una mercancía política, el futuro y el desarrollo de nuestro país depende en una gran medida de una buena educación matemática. Por eso, desde la experiencia que nos proporciona la práctica diaria de miles de profesores en sus aulas reiteramos nuestro ofrecimiento a la sra. Ministra y a las autoridades educativas de los distintos niveles para colaborar en la enmienda, corrección y desarrollo racional y positivo de la Reforma de las Matemáticas.
Antonio Pérez Sanz
Vocal de Prensa de la FESPM
Página Web de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas.